El Campeche Nuestro de Cada Día

El inicio de cada sexenio es una maravillosa oportunidad para observar la redistribución de las estructuras de Poder Público.

Pasados los primeros días, con los nombramientos que renuevan cada uno de los principales puestos del Poder Ejecutivo, aquellos los que de alguna manera ya “todo Campeche daba por sentado” y, salvo alguna sorpresa aislada, y bajo el nada bien disimulado jolgorio del respetable por los que, previa y prolongada succionada para abastecer el buche para las épocas de “vacas flacas” -¡Ajá, ajá!-, hacen sus maletas y con el lec repleto, pasan a retirarse.

En el Congreso local medra una mezcla con la retaguardia de los que van de salida combinados con varias caras nuevas que seguro veremos como se proyectarán con claras intenciones de recuperar la Joya de la Corona hoy en manos de Rosado Ruelas, un cuadro fuerte del PAN.

Es necesario hacer un breve alto en este punto. Aquí ya hay un escenario de conflicto que se proyecta para el futuro, la batalla por la mentada joya ya empezó. Solo los despistados podrían dejar pasar por alto los motivos de las madrizas cotidianas de Tribuna para el novel Alcalde Campechano. Pero esto mejor lo abordamos adelante.

Una vez ocupadas las posiciones necesarias para el equipo íntimo, vienen los demás nombramientos, son menos de los que quisieran los aspirantes y suspirantes, pero ,eso si, son jugosos y comprenden toda la estructura del poder institucional en todas sus esferas.

Hay que acomodar a los compromisos personales de campaña, y hay que guardar algo para alguno de los que ya debieran ir de salida pero simplemente no se van por alguna razón.

Razón de peso político, cada espacio se convierte en moneda de cambio ¿La mercancía?

Podría ser cualquier cosa, desde esos compromisos como consuelo para algúno de los desplazados, aquellos que por razones incomprensibles para los simples mortales cuentan con alguna protección y sin ser parte de las querencias del Gobernador en turno consiguem cualquier cosa, lo que sea.
Estas maniobras también suelen servir para comprar algo de tiempo.

Y es que el tiempo en política es vital.

Dentro de esto caen cuestiones como el busto para Juan Camilo, monumento que sin duda ha comprado, entre otras cosas, algo de tiempo para esta administración, y en dos niveles claramente definidos, el local y el nacional.

Claro que en este casol tiempo solo durará hasta que los intereses de cada una de las partes entren en conflicto.

Hasta eso, no se crea que se trata de años, unos meses si acaso. Aunque en otros frentes ya se perfilen nubarrones.

Muestra de ello es -ahora si- el escenario para la joya de la corona.

Le decía que la madriza contra Rosado Ruelas es solo es una de las constantes. Tribuna tiene gallo en pos de la Joya. Y se llama Alito aunque también le dicen Alejandro.

Aquí no habrá tiempo para comprar, se irán a los puros madrazos hasta el 2012 para tratar de forzar para que el ahijado vaya por la alcaldía y la gane. Bueno, al menos esa es la intención, pero ni el que pueda ir y luego ganarla son apuestas seguras. La idea es montarse e integrar el aparato que llevará la estructura para Peña Nieto en el 2012.

Faltará aun ver que tan conforme con esto se muestre Ortega Bernés, y como seguro que tiene sus planes propios al respecto, aquí también habrá otra colisión.

***

Pobre UAC

Y ya que estamos con los nombramientos de consolación, luego algunos resultan de la tiznada y muestra inequívoca de lo que significan estos puestos para el los reparte como si fuesen suyos.

¿Ya escuchó Usted lo que dicen que le depara a la Universidad Autónoma de Campeche?.

Parece que ya es hora del relevo en la Rectoría y los nombres que se han soltado son de ¡Qué bárbaro!

Cheque nomás, por un lado se deja escuchar el nombre de Alfonso Esquivel. Si, ESE Esquivel, el que se aventó 12 (cuéntelos, toda una docena) años al frente del Instituto de Cultura.

Pero el colmo está con el segundo nombre que por ahí se anda mentando. La historia es que le tenían destinado el Instituto Campechano. Pero, de alguna forma, el nombre se filtró y los del sindicato se pusieron roñosos y que va pa'trás el proyectito.

Más, mire Usted, que quien sabe hasta adonde llega el ¿compromiso? que ahora dícese que se convirtió en el candidato idóneo para el último piso de la Torre de C.U.

¡TaRá! Carlos Felipe Ortega Rubio.

Con un inmenso NPI* en la frente, no me queda mas que declarar mi muy profunda ignorancia acerca de los méritos académicos, de cualesquiera de los dos ilustrísimos personajes, que los convierta en la decisión idónea para llevar a nuestra máxima casa de estudios a mejores niveles.

Cierto estoy que, sin importar quien fuese el designado no habrá problema alguno por parte de un Consejo Universitario que, según lo evidencia la historia cercana, es absolutamente incapaz de hacer reparo alguno ante cualquier orden del Gobernador, sin importar el nombre de este.

Así, en caso de que Ortega Bernés requiera, por inexplicable que pueda parecer, darle la rectoría a cualquiera de los citados, el Consejo será el menor de los problemas para hacer efectivo tal nombramiento.

Digo, ni pío dijeron cuando el infame golpe contra el Maestro Abud Flores. Y, en cambio, fueron si clave para la legitimación del golpe.

Uno a uno fueron firmando y sin chistar.

Así, nuestra UAC será solo una ficha más para alimentar la maquinita del juego político.

Si alguien es capaz de cuestionar los méritos académicos mínimos que, sin duda, serían recomendables para llenar el perfil de Rector, mejor que ni le haga. Eso siempre será lo de menos. Con la bendición indicada, pasaría hasta el Gran Juanito.

Es una pena que la Universidad Autónoma de Campeche se vea reducida a una mera instancia para que el gobernador en turno salga de compromisos, y en el ínter, la educación y la misma Universidad queden relegados ante las necesidades del Poder.

***

¿Estado de excepción?

La noticia de los operativos del ejercito y la Pefepos en bares, discos y todo tipo de antros debería encender las alarmas para toda la población del País.

Recordemos los operativos que hemos visto en Campeche. Con el pretexto de la lucha contra el narco hemos visto allanamientos sin orden judicial alguna, pareciera que esas solo son minucias ante la santa voluntad de los cruzados bizcos.

Ahora solo imagínese la aparición de estos gentiles señores en cualesquiera de sus variadas presentaciones, verdes, negros o azul oscuro, con o sin balaclava, con el R-15, el G-3, o la subametralladora por delante, en medio de la Disco, no resulta nada alentador.

Pareciera que, como no queriendo, el Ejecutivo cada vez requiere de mas del uso del Ejercito y/o los PeFePos , bien sea por los atencos o los Oaxacas de este País.

La gobernabilidad Institucional parece estarse yendo al carajo, pues creo que la fortaleza de esta es inversamente proporcional al uso y abuso de las fuerzas armadas.

Es grave que las leyes y los derechos ciudadanos sean echados a un lado bajo el pretexto que mejor acomode a la voluntad de los gobernantes.

Pero Felipe prefiere este tipo de acciones y omite meterse por el lado del billete, que es el flanco débil de cualquier operación del crimen organizado. Ante las escandalosas ganancias que reporta una actividad como el narcotráfico es de entenderse que estas son consecuencia directa de la ilegalidad, y que todo este dinero, que bien podría ser superior a los 30 mil millones de dólares anuales, por algún lado se debe incorporar al sistema económico, previo lavado. Estos volúmenes tan grandes de efectivo requieren, sin duda, la intervención del sistema bancario y financiero.
¿Porqué no hemos visto acción alguna del gobierno federal por este lado?

Y, lo principal, es necesario entender que el negocio del narco existe gracias al carácter de ilegal de su mercancía.

Esta Guerra contra el crimen organizado parece mas una ocurrencia que algo planeado con el conocimiento pleno de los porqués.

Todo tratado sobre estrategia coincide en que la Guerra es algo a lo que se va para ganarla desde un principio, y que la victoria se debe alcanzar antes de empezar el combate, sobre todo si uno es el que la inicia.

Ser aquél que se lanza a una guerra solo para ver si se puede ganar es algo que solo merece el calificativo de estúpido.

Cabría preguntarse si lo que sigue es la revisión casa por casa en la búsqueda de sustancias ilegales.

Al final, lo mas grave de todo el asunto está en el silencio del respetable.

Habría que preguntarnos si esta ausencia de reacción es solo una manifestación mas del mismo fenómeno, como el caso de los Consejeros Universitarios haciéndose cómplices del ultraje contra ellos mismos.

El miedo a las consecuencias de nuestros actos debiera ser el gran freno para evitar las conductas ilícitas pero, desgraciadamente, en realidad se convierte mas en la herramienta por cual los poderosos se aseguran la colaboración de sus propias víctimas quienes, temerosas por tomar riesgos, aceptarán el abuso con la idea de que el mal será para otro.

Imagino que siempre habrá quien considere que es lo mas inteligente por hacer.Y así, ¿Qué se puede hacer?